TESTUDO HORSFIELDI 10-12CM 

Tamaño: Pueden alcanzar los 20 cm de largo, puede que algo más.

Distribución: Tiene una amplia zona de distribución que abarca Afganistán, Turkmenistán, Pakistán, Irán y en algunas zonas de China.

Hábitat: Su hábitat acostumbran a ser estepas y zonas semi-áridas, con clima muy seco y frío y con escasa vegetación. En algunas ocasiones puede habitar en zonas con una altitud superior a los 2000 metros.

Dimorfismo sexual: Es bastante sencillo distinguir ambos sexos, siempre que la tortuga ha alcanzado ya un tamaño mínimo. El macho tiene la cola mucho más larga y ancha y tiene los escudos anales mucho más abiertos.

Mantenimiento: Esta especie, si es alimentada debidamente, acostumbra a ser muy resistente. Se recomienda tener estos animales en recintos al aire libre todo el año.
Si se quieren tener estas tortugas en regiones donde el invierno es más bien templado, se puede hacer hibernar a estos animales en alguna pequeña nevera con temperatura y humedad controlada.
El recinto debe ser espacioso para permitir que den largos paseos. Es recomendable que haya pequeñas cuestas y obstáculos, como piedras y troncos. Debe haber varias cuevas donde los animales puedan esconderse en las horas más calurosas.
No es recomendable que haya un alto nivel de humedad, ya que podría provocar problemas pulmonares. Será muy importante que la zona donde alberguemos estas tortugas sea bastante soleada.
El recinto también debe tener pequeños charcos permanentes poco profundos (5-10 cm) con agua siempre fresca y limpia, donde las tortugas se bañarán y beberán el agua que necesiten. Es recomendable poner en el recinto algunas plantas comestibles (diente de león, jaramago, plantago, …) para que las tortugas puedan alimentarse de forma natural.
Se debe cercar la zona para evitar que las tortugas se puedan escapar. Hay que tener en cuenta que son unas grandes escaladoras, por lo que la valla deberá ser lo más lisa posible y deberá tener al menos 50 cm de altura. Deberán protegerse las esquinas con especial cuidado, ya que suelen ser las zonas donde será más probable que intenten escapar las tortugas.
Al llegar el frío deberemos controlar bien estas tortugas ya que tienen tendencia a enterrarse profundamente en el recinto. Esto puede ser muy perjudicial porque cuando lleguen las lluvias las tortugas permanecerán húmedas durante mucho tiempo, lo que les puede ocasionar graves enfermedades respiratorias. Para evitar esto deberemos prepararles grandes cuevas (bien protegidas del agua) con al menos 30 cm de substrato (tierra, hojas, heno, …) para que puedan enterrarse. Deberemos controlar que nuestras tortugas utilicen estas cuevas para hibernar.
Los ejemplares juveniles deberán estar en un recinto a parte, más pequeño y cubierto con una tela de rejilla, para evitar que sean depredados por gatos, aves,… Deberán tener también un ambiente seco, con un recipiente con 1 dedo de agua, para evitar que se puedan ahogar.

Alimentación: Es una especie estrictamente herbívora. Se deberá alimentar a base de plantas silvestres y vegetales. Los más recomendables son: césped, diente de león, achicoria, alfalfa, trébol, lechuga, escarola, col china, endibia, un poco de zanahoria,… No se debe abusar de las coles y espinacas, pues tienen demasiado ácido oxálico. Tampoco es recomendable darles demasiado a menudo vegetales jugosos, como tomate, pepino,…
El cactus (chumbera) sí que puede formar parte de su dieta, ya que contiene gran cantidad de fibra. También aceptará hojas de algunos árboles y malas hierbas.
Nunca se les debe suministrar fruta.
La mejor opción, sin duda, es plantar en su recinto gran variedad de plantas y vegetales, para que se autoabastezcan. Se les puede añadir de vez en cuando pienso para tortugas terrestres, pero no les suele gustar demasiado.
Nunca se les debe dar carne, pescado, pienso para gato, pienso para tortugas acuáticas,… ya que contienen demasiada proteína y podría ser muy perjudicial para ellas.

Comportamiento: Es una especie que si se alimenta adecuadamente y tiene espacio podrá convivir con nosotros muchos años.
Los ejemplares de menos de 2 años no es recomendable que hibernen. Para los ejemplares adultos la hibernación es imprescindible, pues hace que sean más propensas a aparearse. Para la hibernación se deberán acondicionar las cuevas con un poco de paja. Algunos ejemplares es posible que se entierren en otras zonas para la hibernación. Hay que vigilarlas constantemente, para evitar que sean dañadas por ratas o gatos.
Se adaptan muy bien a la cautividad, y con poco tiempo ya se sabrán los horarios de comida y estarán pendientes a que lleguemos.
En verano suelen estar activas por la mañana y por la tarde, y en el mediodía se refugiarán del calor en sus cuevas. En primavera y otoño estarán activas desde media mañana hasta que comienza la tarde.
En su hábitat, al llegar el frío construyen largos túneles o aprovechan las madrigueras de otros animales para hibernar.
En climas templados, es posible que realicen un periodo de estivación.

Reproducción: Para cortejar a la hembra, el macho le propina fuertes mordiscos en las patas y la enviste dándole fuertes golpes con su caparazón. Luego, si la hembra se deja, la monta y emite unos pequeños chillidos.
La hembra pondrá los huevos entre mayo y junio, en alguna zona seca y soleada. Pone unos 3-5 huevos en cada puesta.
Se recomienda la incubación natural.
Si se quieren incubar de forma artificial, se deberán tener a unos 30 ºC.

Problemática: El principal problema que puede presentar esta especie es que necesita un clima muy seco y un invierno bastante frío. Si tiene humedad, padecerá enfermedades pulmonares. Es por eso que debemos vigilar diariamente su estado se salud.